drama social

La carreta fantasma

Si hay un hecho que ha motivado que La carreta fantasma sea algo más conocida entre el aficionado medio que muchas otras obras de la época del cine mudo, éste es sin duda el del homenaje que en su día le realizara Stanley Kubrick en la secuencia más celebrada de El resplandor (The Shining, 1980).

Director:
Victor Sjöström

Doce hombres sin piedad

Resulta sintomático que el primer largometraje para la gran pantalla firmado por Sidney Lumet sea esta adaptación del montaje original realizado para televisión en 1954 por Franklin J. Schaffner. No en vano, Lumet abandera la generación de directores que dieron al salto al cine después de formarse en producciones televisivas, junto a nombres como Delbert Mann, John Frankenheimer, Martin Ritt, Robert Mulligan, Stanley Kramer, George Roy Hill, Stuart Rosemberg, o el propio Schaffner.

Director:

Nazarín

Comentar cualquier película de Buñuel es un desafío, porque las propias películas se explican con una claridad que hace inútil cualquier paráfrasis; una claridad de cristal de roca, compatible con la ambigüedad y la poesía. Cuando quiere ser ambiguo, Buñuel expone con toda precisión esa ambigüedad, y cuando pretende lanzar la película a otra dimensión, más allá de la progresión del relato, lo hace de manera fulgurante, con un solo detalle: en Nazarín se pueden citar como ejemplos el parpadeo alucinado de Beatriz, la imagen onírica del Cristo que se ríe a carcajadas ante Andara, o los tambores del Viernes Santo de Calanda que acompañan la escena final.

Director:

El árbol de los zuecos

Iniciado en el cine documental, con más de una treintena de cortometrajes sobre diversas temáticas sociales pero con una atención especial en el seguimiento de obras de ingeniería (la construcción de una presa, la reparación de una red del tendido eléctrico en alta montaña, el funcionamiento de un complejo industrial en Siracusa), Ermanno Olmi se sirve de su experiencia en el género para recrear la vida de un grupo de campesinos de Lombardía a finales del siglo XIX.

Director:
Ermanno Olmi

La caja de Pandora

Aun con el título de la segunda de las obras del díptico de Frank Wedekind, La caja de Pandora se basa de hecho en las dos piezas que el dramaturgo alemán dedicó al personaje de Lulu: El espíritu de la tierra (1985) y la homónima La caja de Pandora (1904); o más propiamente en la mitad de la primera y la totalidad de la segunda, circunstancia que confiere a la película una de sus primeras peculiaridades.

Director:
Georg Wilhelm Pabst

Hiroshima, mon amour

Hiroshima mon amour discurre en dos líneas, como las llama Esteve Riambau, “temporoespaciales”: el presente en Hiroshima y el pasado en Nevers. Dos situaciones delimitadas como sucede en otras películas de Alain Resnais, como Muriel (1963) o Stavisky (1973), que acaban por confluir en una explosión de memoria y olvido que permite, quizás, relacionar lo colectivo (bomba y guerra mundial) con el drama particular del personaje femenino (Emmanuelle Riva).

Director: